Etiqueta: Flores Plásticas
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Las Herederas del Fuego III- Aquellos que sanan
Hay fuegos que iluminan. Otros que consumen. Y hay uno distinto: el que sana. No llega como chispa suave ni como vela encendida. Llega como rayo. Como fractura de luz. Como un trueno que rompe el silencio. En muchas tradiciones, el rayo no era castigo, era señal. Zeus lo lanzaba para marcar la elección de…
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Las herederas del fuego- El linaje invisible
Hay fuegos que no hacen ruido. Los encienden manos antiguas, voces que no se escuchan, gestos que nadie registró. Arden en los pliegues de los días, sin llamar la atención. Y llegan hasta nosotras como una herencia que no sabíamos que habíamos heredado. En la historia oficial, Matilda de Toscana es apenas una nota al…
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Bridgerton y otras mentiras elegantes sobre el amor
Debo empezar confesando algo: casi no veo televisión. De hecho, la televisión de mi habitación lleva más de ocho años apagada porque no encuentro el control remoto y, para ser completamente honesta, tampoco sé cómo prenderla sin él. La de la sala de estar lleva más de un mes cubierta con plástico para “protegerla del…
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Dos llantas es una patada en lugares muy sensibles
Hoy fue eclipse. Y no vengo con una reflexión inspiradora, más bien una patada en lugares sensibles. No sé si el eclipse era de sol, de luna o de paciencia, pero algo definitivamente se oscureció. A las 7:00 a.m. estaba entrando al súper. Plan perfecto: organizar, regresar a casa antes de las 8, café caliente,…
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El día que decidí soltar la pala
El otro día se cayó mi celular. No fue un gran golpe, apenas un resbalón desde el escritorio al piso. Pero bastó. Se apagó. La pantalla quedó negra, como si le hubieran cerrado los ojos. Durante cuatro horas intenté revivirlo con todas las estrategias que aprendí de la desesperación moderna: botones simultáneos, cargadores diferentes, reinicios…
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Sudor, loto y desnudez en Bangkok
La primera vez que pisé Asia fue como abrir una ventana a otra vida. Estaba en Bangkok, el sol rajaba el cielo y la humedad me hacía sentir como si caminara dentro de una taza de té caliente. Mi hotel quedaba a cinco kilómetros del Gran Palacio y, como dicen mis padres, las ciudades se…
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El día que decidí no empezar el año
No hice propósitos de año nuevo. Este 2026 me encontró con otro ritmo, otra forma de estar en el mundo. En lugar de enlistar deberes y expectativas, preferí sentarme con mi hijo a imaginar experiencias. Hicimos una lista sencilla, como un mapa de pequeños placeres y aventuras posibles. No dijimos “tener salud” o “buscar conexión”,…
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De amor y de sombra
Escribo estas líneas sentada, en la terraza, viendo ese mar Pacífico que tanto amo. No es el mar más bonito ni el más tranquilo, tampoco tiene los colores del Caribe, pero sí fue el primer mar que conocí, el que guarda mis confidencias de adolecente, el que guarda mis secretos de adulta, el que vio…
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Éramos muchos y parió la abuela
Hay días en que la vida parece una ironía sin coreografía: apenas logras poner en pie una cosa, y se derrumba otra. Apenas encuentras aire, y llega la siguiente ola. Y no es una gran tragedia. No. Es la sumatoria de lo cotidiano, las pequeñas desilusiones, los pendientes que se acumulan, los emails sin responder,…

