De Adaptación y otros demonios

Finalmente, regresé a casa. Viajé casi 20,000 km y crucé 15 husos horarios para llegar aquí. De inmediato retomé mis responsabilidades diarias en el horario regular. Podríamos decir que la adaptación fue casi instantánea. Sin embargo, me hizo pensar que adaptarse no es lo mismo que regularse. Mi sistema está adaptado, pero no está regulado.

¿Cómo volteé mi horario y ritmo circadiano casi de inmediato? Usando una flor plástica: melatonina exógena. Tomé melatonina dos horas antes de la hora de dormir en el nuevo horario; eso “engañó” a mi cuerpo y lo hizo dormir. Aunque creo que esto solo funcionó porque no tomo melatonina de forma regular. Es más, soy una firme opositora a consumir melatonina como suplemento diario, algo tan popular hoy en día. Me opongo porque considero que hace más daño de lo que realmente ayuda. Al tomar melatonina, inhibimos la producción natural del cuerpo, le decimos que está bien dejar de producirla porque será sustituida de forma exógena.

¿Melatonina en niños? Se me ponen los pelos de punta cada vez que lo escucho. Aunque quisiera gritar, rara vez digo algo. Pero es la receta perfecta para causarles problemas de sueño y desajustes en su ciclo circadiano por el resto de sus vidas.

Ahora bien, siempre hay una excepción a toda regla, y ese es justamente el uso de melatonina para ayudar al cuerpo a adaptarse a nuevos horarios tras un viaje. Una forma de compensar el famoso jet lag. Pero, como dije antes, adaptarse no es lo mismo que regularse.

Una rana se adapta a un balde de agua hirviendo. Si la ponemos en agua a temperatura ambiente y subimos la temperatura lentamente hasta hervir, la rana no saltará; se irá adaptando a la nueva temperatura siempre y cuando el cambio sea paulatino. Hasta morir hervida en vida.

Eso mismo nos pasa a los humanos: nos adaptamos hasta morir. Nos adaptamos al estrés, a la mala alimentación, a la falta de sueño, a la inadecuada hidratación, a las relaciones tóxicas, al trauma… Hacemos que nuestro sistema nervioso se acostumbre a estar alerta, sobrerreactivo, en modo lucha o huida, y lo normalizamos. Y eso nos termina matando, ya sea por una enfermedad crónica que aparece “de repente” o por alguna otra condición que justificamos diciendo: “No entiendo qué pasó, si estaba tan bien”.

Los problemas de salud no aparecen de la noche a la mañana. Los cocinamos nosotros mismos de forma lenta y paulatina, como la rana a la que le van subiendo la temperatura del agua. Nuestros hábitos diarios determinan la temperatura del agua de nuestro balde. Nuestro estilo de vida debería ser nuestro termostato.

Tristemente, hemos aprendido a adaptarnos, a ajustar nuestro “termostato” para poder funcionar en un ambiente que no es óptimo. Pensamos que hemos hackeado el sistema y que le hemos ganado. Pero tengo noticias: no hemos hackeado nada. Nuestro cuerpo es una maquinaria hermosa y precisa. Una cosa es que esté adaptado a la vida “moderna” y otra muy diferente es que esté regulado.

¿Cómo lo regulamos? Con Medicina de Estilo de Vida, utilizando seis pilares fundamentales:

1. Alimentación e hidratación

2. Movimiento

3. Sueño

4. Evitar el uso de sustancias tóxicas

5. Salud mental y manejo del estrés

6. El más bello de todos: conexión.

Ahora te pregunto:
¿A qué te has adaptado en tu propia vida?
¿A costa de qué has logrado esa adaptación?
A veces, confundimos sobrevivir con vivir, acostumbrándonos a lo que nos hace daño sin cuestionarlo. Tal vez es momento de dejar de ajustarnos a lo que nos consume y empezar a regular lo que realmente nos nutre. La verdadera transformación no está en adaptarnos a cualquier entorno, sino en elegir conscientemente en qué queremos florecer


Comentarios

6 respuestas a “De Adaptación y otros demonios”

  1. Avatar de Lilia Hernandez
    Lilia Hernandez

    muy cierto!!

    Me gusta

    1. Gracias! Me alegro que haya resonado contigo!

      Me gusta

      1. Avatar de Leticia Diaz
        Leticia Diaz

        excelente reflexión! También a mí se me paran de punta los pelos cuando escucho que le dan melatonina a los niños!! 🥲

        Me gusta

      2. Me dan ganas de gritarle a las mamas cuando hablan de lo bien que le caen las gomitas de melatonina a sus hijos. Lo peor es que la mayoría de las veces empiezan a dárselas porque una amiga les dijo o porque a ellas se les ocurrió… sin ninguna información o contexto médico. Es algo que hacemos mucho, tomar decisiones sin informarnos lo suficiente

        Me gusta

  2. Avatar de RENATA TREVIÑO
    RENATA TREVIÑO

    Muy linda reflexión !!!! y me hace todo el sentido…..

    un beso

    Me gusta

Deja un comentario